PARADOJA VIRAL

INVESTIGACIÓN MÁS ALLÁ DE LA PROPAGANDA

CORONAVIRUS

¿Amenaza...o Distorsión?

¿Qué ocurre con la percepción de la realidad cuando se suprimen datos fundamentales?

Analicemos los múltiples aspectos científicos que han sido desestimados, suprimidos y censurados por la narrativa Oficial Covid, para incluirlos adecuadamente en el escenario disruptivo que transitamos, con el objetivo de evidenciar cómo la lógica Coronavirus, Distorsiona la Realidad desde todas las ópticas posibles.

En octubre de 2020 en el Estado de Massachusetts, tres de los epidemiólogos más destacados mundialmente, Martin Kulldorff, Sunetra Gupta y Jay Bhattacharya, firmaron un documento conocido como Great Barrington Declaration, el cual hizo hincapié en un abordaje diferente de la pandemia, recomendando la Protección Focalizada de las personas vulnerables, ancianos y enfermos, permitiendo que los jóvenes y aquellos con un bajo riesgo de muerte, continúen viviendo sus vidas con normalidad hasta que se logre la inmunidad de rebaño. Dicha estrategia se sustenta en los Protocolos Epidemiológicos Internacionales que se desarrollaron durante las últimas décadas y en los datos que se han ido recolectando sobre el Covid-19. El documento recibió un fuerte apoyo por parte de la comunidad científica y médica, logrando que más de 60.000 científicos y médicos de la salud pública de todo el mundo lo firmaran. [1] [2] Sus declaraciones ponen en clara evidencia una cara de la pandemia que no es de conocimiento masivo:

Afortunadamente, nuestra comprensión del virus está aumentando. Sabemos que la vulnerabilidad a la muerte por COVID-19 es más de mil veces mayor en los ancianos y enfermos que en los jóvenes. De hecho, para los niños, el COVID-19 es menos peligroso que muchos otros daños, incluida la influenza. Para las personas menores de 70 años, la tasa de supervivencia de la infección es del 99,95%.

A medida que aumenta la inmunidad en la población, disminuye el riesgo de infección para todos, incluidos los vulnerables. Sabemos que todas las poblaciones eventualmente alcanzarán la inmunidad colectiva, es decir, el punto en el que la tasa de nuevas infecciones es estable, y que esto puede ser asistido por (pero no depende de) una vacuna. Por lo tanto, nuestro objetivo debe ser minimizar la mortalidad y el daño social hasta que alcancemos la inmunidad colectiva.

El enfoque más compasivo que equilibra los riesgos y los beneficios de alcanzar la inmunidad colectiva, es permitir que aquellos que tienen un riesgo mínimo de muerte vivan sus vidas normalmente para desarrollar inmunidad al virus a través de la infección natural, mientras protegen mejor a aquellos que están en el más alto riesgo. A esto lo llamamos Protección Enfocada.

Mantener estas medidas (cuarentena) en vigor hasta que se disponga de una vacuna provocará un daño irreparable, y los desfavorecidos se verán perjudicados de forma desproporcionada.

La Protección Enfocadase basa en las estrategias basadas en el riesgo, descritas en los muchos planes de preparación para una pandemia, los cuales fueron desarrollados por diferentes países durante las últimas décadas. Sorprendentemente, excepto Suecia, todos los países tiraron por la ventana sus planes preventivos cuando comenzó esta pandemia […] La estrategia de protección focalizada propuesta por la declaración de Great Barrington es de hecho la forma estándar en que las sociedades han lidiado con epidemias anteriores.
Great Barrington Declaration. [3]

La tasa de supervivencia del 99,95% señalada por estos epidemiólogos es coincidente con las víctimas atribuidas oficialmente al Covid-19, el cual ha promediado anualmente una tasa de mortalidad del 0,03%* a nivel mundial durante dos años de pandemia, con y sin vacunas. Esto significa que el 99,97% de la población ha sobrevivido a este virus que tiene aterrado al mundo. En febrero de 2021 el profesor de medicina y epidemiología John Ioannidis, de la Universidad de Stanford, California, encontró que la tasa de letalidad por infección (IFR) de Covid es del 0,15%. Según esta eminencia mundial, el virus es menos mortal de lo que se pensaba, colocando al Covid-19 en una tasa de letalidad solo un poco más alta que la influenza, que generalmente se encuentra en 0.10%. [3b] Todos estos datos nos indican que, si nos basamos en la matemática básica, en los protocolos científicos, en los hechos y las cifras, resulta un completo “misterio” cómo es que el Covid representa una amenaza que continuamente justifica medidas extremas y disfuncionales que producen un enorme daño social. Pero antes de analizar las cifras de mortandad, indaguemos en la Declaración Barrington como documento científico de respaldo internacional, porque de ella se desprenden planteos básicos que nos permiten entender claramente la contradicción del rumbo tomado.

Si la Protección Focalizada es la forma estándar de lidiar con epidemias y pandemias, ¿por qué esta fue desechada abruptamente con la llegada del Coronavirus? Si la tasa de mortandad del Covid-19 es mil veces menor para personas menores de 70 años, y los protocolos epidemiológicos de todo el mundo hacen referencia a la Protección Focalizada como método para lidiar con las pandemias, ¿por qué se ha adoptado y se sigue justificando una medida extrema y disfuncional como la cuarentena de toda la población sana, acción preventiva que ha ocasionado devastadores daños económicos y ha afectado seriamente la salud física y mental de millones de personas? ¿Cómo se llega a tomar medida preventiva sanitaria, de escala mundial, que ni siquiera figura en los protocolos médicos? [4]¿Quién está guiando en realidad los actuales protocolos pandémicos? ¿Cómo es posible que a causa de un virus con una tasa de mortalidad global del 0,03% y una tasa de letalidad cercana al 0,15%, las sociedades del mundo entero hayan arrojado por la ventana sus derechos más básicos y esenciales?

Los estudios psicológicos sobre el miedo corroboran que en contextos de amenaza, las personas siguen a la mayoría influenciados por la popularidad, valorando la conformidad y la obediencia.[5] Esto significa que el Miedo prevalece por sobre cualquier análisis lógico, sobre todo cuando la Prensa y los líderes mundiales impulsan el mismo mensaje: contagio…casos…Muertes. La llegada del Coronavirus con su repentina cuarentena mundial y sus resaltados contadores de muertes diarias instauraron un reino de miedo sin precedentes. Está ampliamente demostrado científicamente que este estado mental y emocional no solo socava nuestro sistema inmune de múltiples formas volviéndonos propenso a las enfermedades, particularmente a las infecciosas, sino que además es un potente distorsionador de la psiquis que dificulta la adecuada sinapsis neuronal y altera la forma en la que percibimos la realidad. [6] [7] [8] [9] Algo que en esta Nueva Normalidad claramente se ha visto muy perturbada es la manera en la que percibimos la realidad, ya que hasta el razonamiento matemático más básico parece escapar a su correcta interpretación.

Transcurrido un año de pandemia se registraban cerca de 2.700.000 (dos millones setecientos mil) muertes en todo el mundo a causa del Covid-19, es decir el 0,03% de la población mundial, [10] sin considerar que ya está saliendo a la luz que estas cifras han sido infladas y que no es lo mismo morir de Covid que con Covid. [10B] ¿Por qué en medio de un contexto en el que se pretende salvar vidas, se han estado inflando las cifras de muerte? Esta es otra clara contradicción oficial que pone en evidencia que magnificar el Miedo en la población ha sido el principal objetivo. Más allá de esta manipulación de datos oficialmente dirigida, lo significativo es que a causa de la cuarentena obligatoria de toda la población sana como medida preventiva para salvar vidas, las muertes por hambre y desnutrición en todo el mundo se duplicaron, llevando las cifras estimativas anuales de 130.000.000 (ciento treinta millones) a más de 260.000.000 (doscientos sesenta millones) de muertes a causa de la pobreza extrema. Una cifra casi 100 veces mayor que las muertes ocasionadas por el Coronavirus. [11] [12] [13] Millones de víctimas en todo el mundo fueron arrasadas a causa de las medidas restrictivas y el desempleo masivo que castigaron con mayor fuerza en los sectores más vulnerables. Es decir, tras un año de pandemia, el 3,33% de la población pereció a causa del hambre y la pobreza, de los cuales el 1,5% (130 millones) de esas muertes se precipitaron por las condiciones sociales creadas por los bloqueos de la cuarentena mundial, no por el virus SARS-CoV-2. (0,03%). Se estima que en América Latina más de 30 millones de personas cayeron en la pobreza y más de 22 millones se hundieron en la pobreza extrema. [14] Según Unicef, solo en Argentina, unos 700.000 niños cayeron por debajo de la línea de pobreza a causa del desplome de la actividad económica generada por la cuarentena. [15] Según múltiples organismos internacionales, antes de la pandemia ya morían 6,3 millones de niños cada año a causa del hambre y la desnutrición. [16]

* El Diccionario de términos médicos de la Real Academia Nacional de Medicina de España, define (tasa de) mortalidad como la proporción entre el número de fallecidos en una población durante un determinado periodo de tiempo y la población total en ese mismo período, y (tasa de) letalidad como el cociente entre el número de fallecimientos a causa de una determinada enfermedad en un período de tiempo y el número de afectados por esa misma enfermedad en ese mismo período.

Si la desnutrición y el hambre son la principal causa de muerte mundial, ¿Por qué se adoptan medidas preventivas que elevan abruptamente los índices de pobreza? ¿De qué manera se protege la vida y la salud cuando se vulnera la subsistencia básica? Una medida que crea condiciones sociales tan extremas, desiguales, y que eleva las cifras de muerte decenas de millones por encima de las causadas por el propio virus que intenta prevenir, ¿puede considerarse preventiva, protectora, inclusiva y solidaria?

Pese a que esta paradoja “numérica” permanece fuera de todo análisis mediático, político, científico y social, no deja de ser muy real, y evidencia que algo, o mucho, no está en su correcto equilibrio en esta forma de consciencia colectiva por la salvación mundial.

Hasta aquí, podemos ser testigos de que las medidas “preventivas” tomadas representan todo lo contrario a un enfoque compasivo que equilibre los riesgos, minimice la mortalidad y el daño social tal como lo propone la Declaración Barrington y la Protección Focalizada establecida en los verdaderos Protocolos Pandémicos Internacionales.

El Miedo es la base principal para que las técnicas de Propaganda funcionen. La estrategia propagandística consiste en informar a la gente que un desastre vendrá si no se sigue un determinado curso de acción (Virus muy contagioso y mortal. Cuarentena obligatoria de toda la población sana). Ante este tipo de anuncio la atención es desviada de las consecuencias de las acciones propuestas y es enfocada en la prevención de la amenaza. Mientras más temor genere una comunicación, más probable es que provoque una acción preventiva. [16B] De esta manera, desviando la atención de las consecuencias provocadas por la acción “preventiva”, la precipitación de 130 millones de personas muertas por hambre y desnutrición que se incrementaron a causa de los bloqueos sociales, económicos y el desempleo masivo, ha pasado completamente desapercibida, mientras se continúa hablando de salvar vidas, consciencia y fraternidad. Cualquier ciudadano que haga un simple ejercicio de discernimiento, puede comprender la Distorsión del camino tomado.

Las singularidades numéricas que escapan al discernimiento global son muchas. La epidemia del tabaco ocasiona 8 millones de muertes en todo el mundo cada año, de los cuales alrededor de 1,2 millones son no fumadores expuestos al humo ajeno. [17] Las enfermedades cardiovasculares superan los 17 millones de víctimas cada año. [18] En 2020 19,3 millones de personas padecieron cáncer y se cobró 10 millones de vidas. [18a] La OMS estima que la contaminación atmosférica ocasiona la muerte de 7 millones de personas en todo el mundo cada año. [18b] El alcohol mata a más de 3 millones de personas por año. [18c] La diabetes es responsable de la muerte de 1,5 millones de personas cada año. [18d] Cada año los accidentes de tránsito son responsables de 1,3 millones de muertes en el mundo, y ocasionando traumatismos que provocan discapacidad aproximadamente a 50 millones de personas. [18f] Casi 2 millones de personas mueren a causa de la tuberculosis en todo el mundo cada año, enfermedad pulmonar contagiosa que no dispone de una vacuna efectiva que la prevenga. [19] Más de 30.000 personas mueren cada año en Argentina a causa del virus influenza (gripe), [20] país donde tras un año de pandemia y con una cuarentena que para agosto de 2020 dejó de existir, (según el propio presidente Fernández [21]), el masivo funeral de Diego Maradona en noviembre de 2020, [22] la gran movilización por la legalización del aborto en diciembre del mismo año [23] y la temporada veraniega de enero, febrero y marzo de 2021 que acaparó a millones de turistas (la gran mayoría sin mascarilla) en la costa atlántica, [24] el Covid-19 habría provocado aproximadamente 70.000 muertes, en una nación en la que mueren aproximadamente 340.000 personas cada año. [25] Incluso las curvas estadísticas oficiales ilustran que a partir de mediados de enero y hasta marzo de 2021, pese a que millones de personas de todo el país se reunieron en las playas argentinas, los casos positivos insólitamente descendieron. [26] ¿Cómo es que este tipo de anomalías dentro de una crisis pandémica causada por un virus tan contagioso pasan completamente desapercibidas?¿Qué explicación científica tienen?

¿Por qué todas estas cifras y causas de muerte mundiales que superan ampliamente las víctimas por Covid, nunca justificaron un contador mediático diario de decesos como forma de prevención? 

¿Por qué sólo la causa de muerte por Covid puso en estado de pánico al mundo?

La diferencia radica en el diluvio de noticias sobre el Covid-19 acompañadas de cifras y contadores que segundo a segundo magnifican el miedo a la muerte. Las principales causas de muerte están muy lejos de tener un contador diario en primera plana que nos anuncie continuamente de sus monumentales decesos (¿qué sucedería si los tuvieran…?). Por otra parte, tampoco son de conocimiento masivo. Muy por el contrario, la sociedad ha vivido libremente sin relegar sus derechos más fundamentales por miedo a una causa de muerte en particular. Incluso la inmensa mayoría ha vivido desconociendo completamente estas cifras durante toda su vida, sin preocuparse en lo más mínimo por ellas. Todo esto nos conduce a interrogantes sumamente básicos y esenciales. 

¿En relación a qué cifras de muertes nos basamos para temer tanto al Coronavirus y echar todo por la borda? ¿Qué es lo que hace tan peligroso al Covid-19? ¿Cómo es que para prevenir una enfermedad de tan bajo porcentaje de mortandad, se ha conducido a las sociedades del mundo entero a relegar los principios básicos que permiten el adecuado funcionamiento social, atención médica, trabajo, libre circulación?

Si el Covid no tuviera contadores diarios que amplifican el pánico, ni estuviera acompañado de un continuo aluvión de noticias con cifras “catastróficas”, la población mundial ¿viviría atemorizada, pendiente y paralizada por este virus? ¿Se enteraría el mundo de cuántas víctimas cobra día a día cuando nunca lo hizo con otras causas de muerte?

¿Cuál ha sido el objetivo de estos contadores de muertes?
¿Cuál ha sido el objetivo de una devastadora cuarentena obligatoria para toda la población sana?

Además de muchos decesos a causa de la pobreza, caos social, desempleo, altos niveles de estrés, miedo, falta de atención médica y daños colaterales con efectos devastadores en la salud de millones de personas en todo el mundo, [27] [28] [29] [30] la cuarentena logró poner de rodillas a la sociedad mundial. El encarcelamiento domiciliario acrecentó de forma abrumadora la necesidad de una rápida solución que asegure un resguardo de la amenaza para poder volver a la normalidad. A su vez, la inmunidad natural obtenida a través de nuestro sistema inmune (el cual ha evolucionado a través de océanos de virus durante milenios) fue rápidamente desechada sin argumentos realmente válidos, dejando como única salida a las vacunas producidas por la industria farmacéutica. Por otra parte, la declaración de emergencia mundial permitió a los grandes laboratorios desestimar los protocolos estándar que se requieren para la aprobación de una vacuna, los cuales demandan de 10 a 15 años para su correcto desarrollo, [31] dejando así el camino abierto hacia una experimentación directa sobre la vida humana.

Como no podía ser de otra forma bajo este contexto, la vacunación masiva está suscitando eventos lamentables. Según EudraVigilance, la red europea dependiente de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) que recoge las reacciones adversas a los fármacos, para mayo de 2021 las cuatro vacunas Covid-19 autorizadas en Europa habían provocado 10.570 muertes y 405.259 lesionados. Por otra parte, el Sistema de Notificación de Eventos Adversos de las Vacunas (VAERS) [32] del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos indicó que las vacunas Pfizer/BioNTech, Moderna y Janssen/Johnson & Johnson habían causado 4.178 muertes entre diciembre y mayo de 2021, una cantidad que superaba ya todos los fallecimientos atribuidos a vacunas en los últimos 20 años. Los especialistas sostienen que en circunstancias normales, la comunicación al VAERS de 50 muertes supondría la retirada inmediata de cualquier medicamento, pero en el caso de las vacunas Covid-19, habiéndose informado ya de miles de fallecimientos, se continúa impulsando la vacunación masiva. [33] Hasta el 26 de Febrero de 2022 se llevan reportando 65.615 muertes y 4.923.276 efectos adversos entre Europa y los Estados Unidos, de los cuales más de un 1,7 millones son heridos graves. [33B] Toda esta catástrofe a causa de un virus oficialmente definido como una enfermedad infecciosa que provoca síntomas de intensidad leve a moderada que no requieren tratamientos especiales para su recuperación y cuya tasa de supervivencia es mayor a un 99,95%.

Lo cierto es que los graves efectos provocados por las vacunas elevaron la controversia científica y médica al máximo. Sin embargo, una vez más, todos los fundamentos y explicaciones brindadas por epidemiólogos y virólogos reconocidos en todo el mundo quedaron excluidos de todo debate verdadero, siendo completamente ignorados y estigmatizados superficialmente por la prensa, los gobiernos, y la gran mayoría de la población que influenciada por la información recibida, se hace eco de esta desacreditación mediática de contenido sesgado y desviado de los aspectos más relevantes.

Pese al desconocimiento masivo respecto al tema, cada vez son más los médicos y científicos de reconocido prestigio mundial quienes nos alertan de los potenciales riesgos adversos de las vacunas Covid-19, sosteniendo que:

-No hay absolutamente ninguna necesidad de vacunas para extinguir la pandemia. Nunca había oído hablar de esas tonterías sobre las vacunas. No vacunas a personas que no corren el riesgo de contraer una enfermedad. Tampoco se propone vacunar a millones de personas sanas y en forma con una vacuna que no se ha probado exhaustivamente en seres humanos. Michael Yeadon. Responsable de la Unidad Respiratoria y Alergias de Pfizer hasta 2011. [34]

-La vacunación masiva contra el SARS-CoV-2 es un error científico y médico. En cada país pasa lo mismo: la curva de vacunación es seguida por la curva de muertes. Luc Montagnier. Virólogo. Premio Nobel de Medicina. [35] [36]

-Lo que está haciendo la vacuna, además de matar y dañar la salud de las personas, es desarrollar el virus, por así decirlo, entrenarlo para escapar de las vacunas. En otras palabras, la vacuna en sí misma amplifica variantes que las vacunas no pueden prevenir. Dr. Robert Malone. Virólogo. Inmunólogo. Pionero en el desarrollo de la tecnología de ARNm. [37]

-Se ha convertido una epidemia relativamente benigna en un monstruo incontrolable. No estoy en contra de la vacunación pero este tipo de vacunas profilácticas experimentales son completamente inapropiadas e incluso muy peligrosas cuando se utilizan en campañas de vacunación masiva durante una pandemia viral. Cuanto más usemos estas vacunas para inmunizar a las personas en medio de una pandemia, más infeccioso se volverá el virus, y con el aumento de la infecciosidad aumenta la probabilidad de resistencia viral a ellas. Las vacunas van a actuar como “armas biológicas de destrucción masiva”. Dr. Geert Vanden Bossche. Experto en vacunas. Coordinador del programa de vacunación contra el ébola de la Alianza Global para Vacunas e Inmunización (GAVI). Ex GlaxoSmithKlane, Novartis, Solvay Biologicals, Fundación Bill y Melinda Gates. [38]

-El riesgo de mortalidad tras la segunda vacuna es mayor aún que tras la primera. Se ha observado una alta tasa de daños neurológicos, óseos y cutáneos, accidentes cerebrovasculares, alteración del flujo sanguíneo en las extremidades, embolia pulmonar, hemorragias vaginales masivas y abortos. Comité del Pueblo Israelí (IPC). [39] [40]

Se están ocultando a la población los efectos secundarios de las vacunas anti Covid. Las vacunas contienen compuestos tóxicos que pueden afectar negativamente al ADN provocando cambios patógenos en el genoma. Los médicos están incumpliendo 30 artículos de su Código Deontológico, el Juramento Hipocrático, el Convenio de Oviedo y el Código de Núremberg sobre experimentación en humanos. Nadiya Popel, especialista médica en Urgencias. Hospital Mateu Orfila de Menorca. [41]

La coagulación y el sangrado tras la vacunación pueden aumentar con cada revacunación y con cada exposición al coronavirus. Tanto la vacunación repetida como los coronavirus comunes serán peligrosos para los jóvenes sanos, cuando para quienes no habiéndose vacunado la Covid-19 no representan riesgo sustancial alguno. Están obligando a la gente a vacunarse y creo que las están matando. Que nadie se ponga una tercera, cuarta o quinta vacuna de refuerzo porque si lo hacen contribuirán a diezmar la población mundial. Dr. Sucharit Bhakdi. Instituto de Microbiología e Higiene Médica de la Universidad de Mainz. Alemania. [42] [43]

-La vacunación genera síndrome de Enfermedad Aumentada por Vacunas (ADE) y este es mucho más grave que la enfermedad en sí, y tales efectos adversos se achacarán a la aparición de nuevas cepas y en lugar de reconocer el error se propondrán más vacunas para ellas. Dra. Maria José Martínez Albarracín. Catedrática de Procesos Diagnósticos Clínicos. Profesora de Inmunología y Bioquímica. [44] [45]

-Las vacunas pueden provocar infertilidad, porque al inducir la vacuna anticuerpos contra las proteínas espiga del SARS-CoV-2, estos podrían atacar igualmente a la proteína sincitina-1 (responsable del desarrollo de la placenta) al ser similar en algunos aspectos. Dr. Wolfgang Wodarg. Físico y Virólogo especializado en enfermedades pulmonares y el Dr. Michael Yeadon. Experto en alergias y problemas respiratorios. Ex director científico y vicepresidente de Pfizer. [46]

Y las propias fichas de las vacunas reconocen que pueden provocar trastornos del sistema inmune, trastornos de la sangre y del sistema linfático, trastornos vasculares, trastornos del sistema respiratorio, torácico y medianístico, trastornos psiquiátricos, trastornos del sistema nervioso, trastornos gastrointestinales y trastornos musculoesqueléticos y del tejido conjuntivo. [47] [48] [49] [50] (Los efectos ocasionados por las vacunas están siendo actualizados en la Sección LO QUE SE ESCONDE TRAS LA TAPADERA MEDIÁTICA)

En esta Nueva Normalidad, no solamente el caos social y los ruinosos efectos en la salud provocados por la cuarentena resultan completamente subestimables. Lo mismo sucede con los innumerables riesgos fatales que representan estas vacunas experimentales, los cuales fácilmente son justificados argumentando que los beneficios son mayores que los riegos, alentando masivas campañas para la vacunación “voluntaria” [51] que hacen uso de diversas estrategias como el derecho a despedir trabajadores que no quieran vacunarse, restringir el ingreso a determinados lugares, o no poder viajar sin un carnet sanitario, forzando de esta manera a que jóvenes, niños y toda la población sana (que tiene más de un 99,95% de probabilidades de sobrevivir al Covid-19) sea vacunada con el fin de prevenir un virus de alta contagiosidad (que según expertos se trasmite por aire [52] y puede permanecer de 4 a 15 días en las superficies [53]) pero que en casi 2 años de pandemia (al 05-01-2022) había contagiado (“casos PCR”) al 3,8% (300 millones) de la población mundial, [54] la mayoría asintomáticos (personas sanas), mientras el 0,07% (5,5 millones) de la población habría muerto por su supuesta causa, cifras que pese a su manipulación, colocan al Covid muy lejos de una amenaza capaz de diezmar la vida humana, y también muy lejos de otras causas de muerte las cuales nunca han sido motivo para justificar pánico, caos y experimentación genética. Sin embargo, se continúa sembrando una realidad plagada de terror y continuos anuncios de síntomas que van desde una congestión hasta un dolor de cabeza, amenazante escenario al que se suma ahora la discriminación de las personas no vacunadas, mientras se anuncia que el fin de la pandemia está ligado a los porcentajes de vacunación, señalando implícitamente que esto no sucederá hasta estar todo el mundo vacunado.

Hemos llegado a un punto de la historia en la que se pretende sostener que una persona no vacunada puede trasmitir una enfermedad (mayormente asintomática y de baja mortandad) a otra que está vacunada contra dicha enfermedad. Bajo la narrativa de esta lógica, se interpreta que para que tres vacunas funcionen, la otra persona también debe de estar triplemente vacunada, representando esto un fenómeno insólito para la ciencia, la inmunización y la inteligencia en general. A su vez, pese a las vacunas, las personas continúan contagiándose, contagiando (positivo PCR), usando mascarilla para protegerse del virus por el que fue inmunizado, incluso muriendo por la supuesta causa del Covid-19, mientras que la narrativa oficial  sostiene que si una persona muere 60 segundos después de vacunarse, se trata de una casualidad en la que no hay ninguna relación que investigar, desviando fácilmente la atención de los fatales efectos de las vacunas. Mientras, si alguien fallece tres o seis meses después de haber dado positivo a un test PCR, la causa de muerte es Covid, reforzando así el miedo, las cifras y el interés completamente enfocado en el virus.

No es casualidad que pasado los pocos meses del inicio de esta pandemia, numerosos científicos y especialistas de la salud del más alto prestigio mundial comenzaron a señalar todo tipo de irregularidades, médicas, científicas, políticas y mediáticas, definiendo al coronavirus como “el mayor fiasco de la salud pública de todos los tiempos”, [55] y haciendo declaraciones que ponen en completa tela de juicio las bases de esta pandemia, afirmando que se ha convertido una epidemia relativamente benigna en un monstruo incontrolable. Que los test PCR (insólitamente aprobado un día antes de que se publicara el borrador del genoma SARS-CoV-2) no sirven para diagnosticar nada, [56] [57] y que la cuarentena no es la medicina correcta, [58] porque las políticas de bloqueo producen efectos devastadores en la salud física y mental a corto y largo plazo, [59] [60] calificando a la vacunación masiva de toda la población sana como un error científico y médico. [61] [62] Para completar esta gran secuencia de denuncias, hasta abril de 2022, más de 170 instituciones científicas y oficinas de salud gubernamental en más de 30 países, no han podido proporcionar o citar algún registro que describa el aislamiento y purificación real del “SARS-COV-2”. Todas las afirmaciones de este supuesto “virus” no son más que especulaciones salvajes respaldadas solo por ciencia fraudulenta, pruebas fraudulentas y diagnósticos basados en fraude. [62B]

La agrupación Epidemiólogos Argentinos Meta-disciplinarios dejó un claro registro de cómo se dio el proceso de arrojar por la ventana los planes pandémicos desarrollados por diferentes países en las últimas décadas. Al principio de la pandemia enviaron una carta al Presidente Alberto Fernández en la cual le hicieron preguntas relevantes respecto a las decisiones tomadas.

Si bien sólo había acceso a datos dispersos y alguna información de la pandemia que se anticipó en el Hemisferio Norte, existía (en nuestro país) un saber epidemiológico suficiente acerca del abordaje y tratamiento de las epidemias en las enfermedades transmisibles. Sin embargo, se insinuaba oficialmente que carecíamos de discernimiento para proceder positivamente frente a una situación sanitaria desconocida. Se eximió así a la Función Pública de aplicar las experiencias y saberes establecidos en la epidemiología, la demografía, la antropología, el derecho, la sociología, la psicología social, la gerontología y muchas otras ciencias de la sociedad y del ambiente, en complementación con la Infectología, la clínica médica, la psicología, la geriatría, la bioquímica, la microbiología, y la farmacología, entre otras…[62C] [62D]

Los planteos y preguntas de estos epidemiólogos ponen de manifiesto el mismo protocolo señalado por la Declaración Barrington. ¿Por qué no se le reconoció un valor a la inmunidad innata que protege asiduamente de todas las enfermedades transmisibles incluyendo cepas de coronavirus familiares del SARS CoV 2? ¿Por qué no se le dio suficiente importancia a la producción natural de anticuerpos por vía del contagio en población no vulnerable, privilegiando la inmunidad adquirida mediante vacunas? ¿Por qué se sometió a la penuria económica a familias y empresas que quedaron sin ingresos, aunque conservaron sus obligaciones impositivas y contractuales, hasta el punto de quedar a merced del asistencialismo, la devaluación de sus bienes y el quebranto? 

Por supuesto que tanto la Declaración Barrington, como los Epidemiólogos argentinos meta-disciplinarios, Biólogos por la verdad, Médicos por la Ética Covid, Médicos por la verdad  y todos aquellos científicos que señalen los procedimientos médicos correctos, no han tenido ninguna repercusión mediática ni han sido tomados como parte de una discusión seria. Por el contrario, el único efecto que han conseguido en los medios fue el de ser rotulados superficialmente como “anticuarentenas”, “negacionistas”, “antivacunas”, “peligrosos”. Muchos resultaron sumareados profesionalmente, castigados y hasta reducidos a conspiranoicos. Es decir, se convirtieron en blanco de los mismos estigmas (“Anti”) que recibe todo aquel que expone las inconsistencias de esta pandemia, que no son otra cosa que Técnicas de silenciamiento instauradas por las propias leyes de la Propaganda. Más allá de la pandemia de prejuicios absurdos que tildan de antivacuna hasta científicos que dedicaron gran parte de su carrera al desarrollo de vacunas, lo cierto es que detrás de esta controversia científica que ha permanecido ajena a todo debate serio en los medios de prensa y la sociedad, se hallan datos asombrosos que sacuden las bases de todo entendimiento sobre la pandemia del Coronavirus.

Muy lejos de cualquier análisis objetivo sobre todas estas enormes irregularidades, el Covid-19 sigue teniendo en vilo a la humanidad. Conjuntamente con el anuncio de la nueva alerta mundial por la variante Ómicron, declarada como más contagiosa pero menos mortal, [63] es decir, por debajo del 0,03% de mortandad, (y acompañado de una lluvia de titulares que no dejan de anunciar síntomas propios de una gripe) además de la vuelta a las restricciones sociales, [64] varias naciones europeas ya avanzan firmemente hacia la institucionalización de la vacunación obligatoria, [65] [66] incluida la tercera dosis. [67] [68] Todas estas medidas vuelven cada vez más contradictoria a esta pandemia, ya que desde el inicio de la vacunación se anunció un alto porcentaje de efectividad inmunizadora (un promedio superior al 90%) de todas las vacunas del mercado, previniendo con ello las posibilidades de contagio y mortandad de todas las cepas del Coronavirus, incluida la Ómicron, según el propio director de emergencias de la OMS. [69] [70] [71] Siendo esto así, ¿Cómo es posible que una persona no vacunada contagie de forma mortal a otra persona que está altamente inmunizada mediante dos o tres dosis? Por otra parte, si en el primer año de pandemia el 99,97% de la población mundial sobrevivió al Covid-19 sin vacunas ¿de qué manera una minoría que no se vacuna, puede representar alguna amenaza para una mayoría ya vacunada? ¿Puede una minoría no vacunada representar una amenaza para el sistema sanitario?

¿Por qué se pretende obligar a vacunar a las personas por causa de una amenaza a la que se tiene más de un 99,95% de posibilidades de sobrevivir?

¿Cuantas dosis hacen falta para estar inmunizado a una enfermedad principalmente asintomática, que provoca síntomas leves a moderados y a la que tenemos más de un 99, 95% de posibilidades de sobrevivir?

Desde luego que en esta Nueva Normalidad, preguntas tan básicas pasan completamente inadvertidas y todas las “respuestas” ya fueron corporativamente decretadas. Cuando revisamos las palabras de figuras de gran relevancia en las medidas pandémicas tomadas, nos encontramos ante otra serie de contradicciones asombrosas. Por un lado tenemos al Doctor Anthony Fauci, quien es Director del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas (NIAID), Asesor médico del presidente de los Estados Unidos y Director de Institutos Nacionales de Salud (NIH), y que en su discurso previo a la llegada de las vacunas anunciaba que iban a ser “muy muy efectivas y muy buenas contra las variantes”, afirmando además que “las personas que se vacunen pueden sentirse seguras de que no se van a infectar”. Y luego de haberse sumado varias dosis altamente efectivas al proceso de inmunización (que no se mencionaron al principio), el mismo Fauci termina reconociendo que, “El nivel de virus en la nasofaringe de una persona vacunada e infectada, es el mismo nivel de virus que en la nasofaringe de una persona no vacunada”. Evidentemente las “certezas científicas” del Dr. Fauci sobre la eficacia de las vacunas tienen  una clara correspondencia con el hecho de que el NIH, días antes de que se comenzara a hablar de pandemia (diciembre de 2019) firmó un contrato Privado y Confidencial con Moderna para ser socios en la Patente de las futuras vacunas Covid-19. [71B] Esto significa que de forma confidencial ya se preparaba el terreno para un Mega Negocio en el que se orquestaba la “cura” antes de la enfermedad. 

Por su parte Bill Gates que al comienzo sostenía que “todo aquel que esté vacunado no solo se protege a sí mismo, sino que reduce la transmisión a otras personas permitiéndonos volver a la normalidad Nuestro principal objetivo es detener la transmisión, que los niveles de inmunidad aumenten para que básicamente no te infectes, luego pega un giro completo a su discurso diciendo: “Lo que las vacunas ya no pueden hacer, es prevenir la transmisión. NO conseguimos vacunas que detengan la transmisión. Tenemos vacunas que ayudan a tu salud, pero solo reducen ligeramente la transmisión. Necesitamos nuevas maneras de hacer vacunas”. Sumándose a esta narrativa nutrida de contrasentidos, la Doctora Rochelle Walensky, Directora de Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), declara que reportes de nuestros colegas internacionales, incluido Israel (altamente vacunado), sugieren un aumento de riesgo de enfermedad severa entre aquellos vacunados tempranamente. (todas estas declaraciones están en un video al final de este artículo)

Lo más extraordinario de este discurso plagado de contradicciones sumamente evidentes, es que la población mundial no se percata de lo realmente importante: si las vacunas no previenen el contagio, la cuarentena ya no existe, y siendo que estamos amenazados por un virus que es “tan contagioso” que se trasmite a través del aire, el contacto y los asintomáticos,  entonces ¿cómo es posible que el mundo entero no esté contagiado ni padeciendo sus síntomas y muerte? Al 24 de abril de 2022, apenas el 6,4% de la población mundial (500 millones) se ha infectado (Test positivo). Pero muy lejos de la correcta interpretación matemática que evidencia la Distorsión de la Realidad, el discurso de que las vacunas no inmunizan ni detienen la trasmisión sirve como excusa para sembrar más Miedo, prolongando la crisis sanitaria, desesperando a las personas, justificando más experimentación genética, más privaciones de derechos esenciales, y por supuesto más dosis que vender.  Y mientras se señala a los no vacunados de ser los responsables de que el virus siga contagiando a las personas “altamente inmunizadas contra todas las variantes”, se presiona para instaurar la vacunación obligatoria mundial, desestimando por completo los fatales efectos reportados en todo el planeta a causa de estas vacunas ARNm completamente experimentales. Lo peligroso es que en este océano de contradicciones lo evidente queda totalmente invisible a nuestro intelecto, mientras apoyamos medidas que terminan atentando contra nuestra seguridad.

Cuando una historia no tiene sentido y tantas incongruencias juntas se manifiestan sin ser puestas en revisión, las reglas de la verdadera investigación establecen que hay que seguir las huellas del Dinero, las cuales son bastante visibles y permiten entender adecuadamente por qué estamos como estamos:

Un informe de presupuesto 2016-2017 de la OMS muestra que Gates Fundation es el principal financiador independiente de la OMS, contribuyendo aproximadamente con US$ 650 millones de un total de US$ 3.719 millones aportados por el resto de las naciones del mundo, cifra que coloca a este gigante corporativo en el segundo puesto después de Estados Unidos. [72] En el cuarto lugar, con un aporte de 250 millones de dólares, se encuentra la Alianza GAVI para la Vacunas (su nombre anterior era Alianza Global para las Vacunas y la Inmunización), fundada por la Fundación Gates que lleva donando (invirtiendo) 1.560 millones de dólares en esta Alianza para suministrar vacunas a todo el mundo. [73]  Por otra parte, en 2002 Gates compró acciones de Pfizer, y en 2019 también compró acciones de BioNTech por valor de 55 millones de dólares. [74] En febrero de 2020 Pfizer puso en su Consejo de Administración a la exconsejera delegada de la Fundación Gates, Susan Desmond-Hellman, elección que hizo que Pfizer rápidamente se interesara en  las tecnologías innovadoras (como la ARNm) de la compañía alemana BioNTech que ya estaba trabajando para Gates. [75] En septiembre de 2020, en plena pandemia Bill Gates hizo que el valor de sus acciones subieran al anunciar a los principales medios de comunicación durante una entrevista de CNBC, que veía la inyección de Pfizer como el Líder en Carrera de la vacuna Covid-19. “La única vacuna que, si todo sale perfectamente, podría solicitar la licencia de uso de emergencia a finales de octubre, sería Pfizer”. [76]

Casualmente, el CEO de Pfizer Albert Bourla en una entrevista televisiva reconoce que producir una vacuna optando por el camino de la tecnología ARNm fue contra-intuitivo porque la corporación farmacéutica tenía muy buena experiencia con múltiples tecnologías que pudieran dar una vacuna y en las que eran muy buenos haciéndolas, pero nunca habían desarrollado ningún medicamento con ARNm. La ARNm era una tecnología en la que teníamos menos experiencia, solamente 2 años trabajando con esto. Y en realidad la tecnología ARNm nunca había dado ni un solo producto hasta ese día. Ni vacuna ni ningún otro medicamento. Entonces, fue muy contra-intuitivo y yo estaba sorprendido cuando me sugirieron que este era el camino a seguir. Sentían (Junta Directiva) que los dos años de trabajo en la tecnología ARNm desde 2018 en conjunto con BioNTech la hacía madura para entregar un Producto. Dijo Bourla.”. [77]

La decisión de la Junta Directiva de Pfizer puede ser perfectamente entendida desde las declaraciones de multimillonario Bill Gates quien refiriéndose al negocio de las vacunas, enfatizó enérgicamente: Sin duda es una de las mejores inversiones en la que haya estado involucrado”. [78] El mismo magnate que hoy amasa una mega fortuna con la venta de miles de millones de vacunas, fue quien nos anticipó la pandemia, nos dijo cuánto tiempo estaríamos en cuarentena, afirmó que la salida de la crisis dependía del desarrollo de una vacuna, vaticinando cuándo y quién tendría la primera vacuna desarrollada, y actualmente nos está anunciando una nueva pandemia muy pronto, mucho más mortal y que justificaría medidas más drásticas, por supuesto.  Parece que su capacidad para predecir el futuro se entrelaza íntimamente con sus acciones, inversiones e influencia.

Henry Kissinger, gran promotor del Orden Mundial, ex consejero en asuntos exteriores de David Rockefeller,  una vez definió esta realidad global en muy pocas palabras, Quien controla el Dinero, puede controlar el mundo. Y son precisamente aquellos que controlan el Dinero quienes están detrás de la Junta Directiva de Pfizer, porque su principal accionista es BlackRock, el Fondo de Inversión más grande del mundo, compuesto por los grandes banqueros internacionales, integrantes del Club Bilderberg y la elite financiera mundial. [79] Es así como Pfizer, el laboratorio más grande del mundo obtiene su peso internacional y el poder para presionar gobiernos, políticos, instituciones científicas, medios de prensa, con el fin de hacer lo que ellos quieran. 

“Están Dormidos, así que podemos hacer lo que queramos…” Fueron las palabras del banquero de elite, Ronald Bernard, en su impactante relato de cómo funciona realmente este mundo bajo el yugo de unos pocos que se apoderaron del derecho a emitir y controlar el flujo del Dinero. [80]

Mediante estos mecanismos de Poder es cómo se logró declarar una pandemia que paralizó al mundo por un virus cuya tasa de letalidad es cercana a la gripe, implementar una medida devastadora como la cuarentena mundial la cual no figura en los libros médicos y que ha ocasionado gravísimos daños sociales, suprimir información fundamental sobre la inmunidad natural, censurar los tratamientos tempranos como la Ivermectina, medicamento que miles de médicos de todo el mundo están asegurando que han tenido una enorme efectividad sin generar efectos secundarios, ocultar los fatales efectos adversos de las vacunas, crear leyes que imposibilitan demandarlos legalmente, y también tirar por la ventana los Protocolos Pandémicos Internacionales desarrollados en las ultimas décadas. De esta forma se crea una situación de crisis “sanitaria” mundial, desesperante y extorsiva, que termina empujando a que la sociedad mundial acepte gratamente la llegada de una vacuna salvadora que nos saque de esta situación “amenazante y sin salida”. Y la historia tampoco termina con una, dos, tres o cuatro vacunas, porque la pandemia del Covid está funcionando como una gran cortina de humo para instaurar un Nuevo Orden Mundial con un paquete de medidas propias del Totalitarismo que ya estamos escuchando en los discursos de los principales líderes mundiales.

Nunca tan oportuno citar nuevamente las palabras del periodista Edward Bernays, inventor de la Propaganda como instrumento para la manipulación de la sociedad. Si entendemos los mecanismos y los motivos de la mente del grupo, ¿no es posible controlar y reglamentar a las masas según nuestra voluntad sin que ellos lo sepan…? Somos gobernados, nuestras mentes son moldeadas, nuestros gustos formados, nuestras ideas sugeridas, en gran parte por hombres de los que nunca hemos oído hablar. Sostenía allí por 1928 el especialista en moldear la mente de la sociedad al servicio de diferentes corporaciones internacionales, gobiernos, y para las personas más poderosas e influyentes del mundo. [81]

Para cerrar esta breve reseña sobre la profunda huella que el Dinero imprime sobre la Inteligencia Humana, también es oportuno citar las impactantes declaraciones que hizo en 2006 el Dr. John Virapen, Ex director de Eli Lilly, una de las compañías farmacéuticas más importante del mundo, porque sus palabras describen perfectamente la situación actual.

¿Sabía usted que más del 75% de los científicos líderes en medicina son pagados por la industria farmacéutica? ¿Sabía usted que existen medicamentos en el mercado, donde el soborno jugó un rol en el proceso de aprobación? ¿Sabía usted que existen sólo pruebas clínicas de corto plazo para muchos medicamentos recientemente aprobados, y que nadie sabe los efectos en pacientes que los toman por largos períodos o incluso por el resto de sus vidas? ¿Sabía usted que la industria farmacéutica inventa enfermedades y las promueve con campañas de marketing apuntando a incrementar el mercado para sus productos? ¿Sabía usted que la industria farmacéutica en forma creciente tiene su mirada puesta en los niños? 

La industria farmacéutica NO está interesada en curar enfermedades, están interesadas en causarlas. Están interesados en tratamientos sintomáticos. ¿Díganme cuándo una industria farmacéutica anunció que sacó algo que cura una enfermedad? No curan nada, sólo enferman. ¿Por qué hacen esto? Porque quieren Dinero… Dinero… y más Dinero. A ellos no les importa la vida de ustedes, a ellos sólo les preocupa sus billeteras. Lo que cuento no es algo que haya soñado u observado en otra parte, es algo que yo mismo he hecho. Dr. John Virapen, Ex director de Eli Lilly, [82]

Desde la óptica de los negocios, la enfermedad es un negocio sumamente rentable solo si hay muchos enfermos que necesitan medicación, y en la era Covid hemos llegado a la cumbre, todos hemos sido declarados enfermos, indefensos y potenciales trasmisores de una enfermedad, por lo que todos debemos ser medicados forzosamente con vacunas experimentales para no representar un peligro y una amenaza, y así poder seguir siendo parte de un nuevo orden social que relega los derechos más fundamentales del ciudadano como parte de su nueva normalidad.

El Totalitarismo regresa una vez más para salvarnos y liberarnos del caos democrático, tal como lo expresó Adolf Hitler, con humanidad y democracia nunca han sido liberados los pueblos. Dinero, Poder, Manipulación, Ciencia y Saber, impulsando los destinos evolutivos de la humanidad

PROPAGANDA
VACUNAS COVID-19

Inmersos en esta realidad disruptiva que llegó para perpetuar un Nuevo Orden, se vuelve vital diferenciar Propaganda, Manipulación y Negocio, de Verdad y Consciencia. La evidencia nos indica que si ponemos en revisión los hechos de esta nueva “normalidad” mundialmente impuesta, todas las ópticas posibles nos muestran que estamos ante una Realidad Distorsiva, un Mega Engaño y un Completo Asalto a nuestro sistema inmunológico, condición que nos pone frente a una gran Paradoja para nuestra Inteligencia Individual y Colectiva.

Todos los factores hasta aquí referenciados nos están indicando que el acto de Consciencia más significativo a nuestro alcance como individuos, es reinterpretar el caos mundial que estamos abalando, para así poner en cuestión esta Imposición Mercantil elitista que se perpetúa gracias al miedo y el desconocimiento generalizado.

Cuando incluimos la información suprimida, silenciada y estigmatizada, el Covid-19 como causa de muerte No Justifica bajo ningún punto de vista la privación de los derechos más esenciales de la ciudadanía, y mucho menos justifica la obligatoriedad de vacunas experimentales que están provocando efectos fatales en todo el mundo. Tampoco es certero consentir la privación de los derechos ciudadanos más fundamentales en función de Intereses Particulares, sin conmensurar el enorme Daño ocasionado en la existencia de cada persona en este planeta, ni los ruinosos efectos sobre la economía de cada Nación a causa de medidas pandémicas que ni siquiera figuran dentro de los protocolos epidemiológicos internacionales.

Cuando se trasgreden los principios constitucionales más básicos, se violan convenios internacionales, se alteran protocolos médicos y científicos, se silencian y estigmatizan las voces discordantes mediante la superficialidad mediática, no estamos ante el ejercicio de una democracia que debate y busca la verdad abiertamente, sino ante un proceso de censura, imposición y Propaganda que suprime la libertad de consciencia.

Lo relevante en la mentira nunca es su contenido, sino la intencionalidad del que miente, dijo una vez el filósofo Jacques Derrida. La intencionalidad histórica que subyace detrás de tantas mentiras será abordada prontamente…

El modo de la naturaleza es incambiable.
Conocer con constancia es discernimiento.
No conocer con constancia lleva al desastre.

Lao Tse

Presentamos una petición en CHANGE.ORG demandando un debate serio que vaya mas allá de los estigmas y la Propaganda. Lamentablemente y acorde a los procesos de censura, fue cancelada en dos ocaciones.

Si este análisis te resultó esclarecedor, compártelo a cada persona que puedas para que el discernimiento colectivo consiga revelar la verdad.

No se puede desatar un nudo sin saber cómo está hecho.

Aristóteles

Breve reseña histórica sobre procesos invisibles
que moldean la arquitectura de la realidad en que vivimos.

Conoce el vínculo entre las 11 leyes de la propaganda y la pandemia.

revelando el origen de la distorsión

"El debate permanente es el único antídoto contra la manipulación de la opinión"

Albert Jacquard

Próximamente indagaremos sobre las máximas Paradojas de la Pandemia del Coronavirus.